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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

jueves, 6 de octubre de 2011

Yo, Android (I): Sistemas y ecosistemas

Los lectores aficionados a la ciencia ficción sabrán que el título de este post es un homenaje a la serie Yo, Robot, que fue en su día una de mis lecturas favoritas y cuya influencia se deja sentir aún, sin duda, en el recalcitrante tecno-optimismo del Arbitrista.

Aparte de homenajear al maestro Asimov, lo que hoy motiva mi deseo de pasar un rato escribiendo para ustedes es la perplejidad que sentí en Noviembre de 2007, cuando Google anunció el lanzamiento de un sistema operativo para teléfonos móviles que iba a llamarse "Android." Recuerdo que pensé: ¿Por qué narices una empresa que vive de las búsquedas WEB querría tener un sistema operativo para teléfonos, de nombre espantoso? y me pregunté: ¿Cómo piensan rentabilizar este disparate? Pues la cosa es que hoy, cuatro años más tarde, creo conocer la respuesta a estas preguntas y de eso va a tratar este post.

Empecemos por la primera pregunta: ¿Por qué narices una empresa que vive de las búsquedas WEB querría tener un sistema operativo para teléfonos, de nombre espantoso?

Pensemos por un momento en el año 2007:
  • Apple era una compañía tecnológicamente avanzada, que empezaba a levantar cabeza financieramente gracias a las ventas del iPod,
  • El iPhone empezó a venderse en Estados Unidos a finales de Junio de ese año, y
  • La palabra "Tablet" era entonces sinónima de Tablet PC, un ordenador pesado, caro y poco funcional que la alianza Microsoft/Intel intentaba vendernos con nulo éxito
En definitiva: no había nada que nos permitiera imaginar la importancia que tienen hoy los dispositivos móviles. Como siempre hay alguien más listo que uno, creo que Google predijo acertadamente esta tendencia y por ello compró en 2005 Android Inc. invirtió en evolucionar su software y lo cedió en 2007 a la Open Handset Alliance, un consorcio de compañías cuya finalidad era y sigue siendo desarrollar estándares abiertos para dispositivos móviles.

Por tanto, Google supo ver con claridad el futuro de estos dispositivos y quiso asegurarse la posición de proveedor dominante de sistemas operativos y servicios en movilidad. Siendo Google una compañía privada, la razón de este deseo tiene que ver sin duda con la respuesta a la segunda pregunta: ¿Cómo piensan rentabilizar este disparate?

Pues me imagino que la intención inicial era aumentar los ingresos publicitarios que, por aquél entonces, eran la principal fuente de ingresos de Google.

Quiero decir: al activar un móvil Android lo primero que te pide es una cuenta de Gmail. Puedes usar el terminal sin ella, pero te pierdes muchas cosas, como el acceso instantáneo a tus servicios Google o la sincronización "en la nube" de los contactos y la agenda. Poco más tarde te encontrarás con la ventana del buscador, que está "incrustado" en todas partes del sistema operativo. Esta plataforma de software y los servicios asociados a ella: buscador, correo, agenda, etc. forman un espacio ideal para generar ingresos publicitarios, sea mediante banners o SEM.

Aparte de lo anterior, hay que tener en cuenta que los dispositivos móviles están diseñados para mantener al usuario conectado a internet y le ofrecen servicios que fomentan un aumento del tiempo que se pasa navegando. La idea es muy sencilla: si pasas más tiempo conectado y "vives" en mi entorno tecnológico, verás más publicidad y yo facturaré por ello.

Pero aquí no acaba la cosa. A medida que se ha ido desarrollando la plataforma Android, han surgido muchas otras formas de generar ingresos. Por ejemplo, un sistema de pagos, que permite a Google retener un pequeño porcentaje de cada transacción que lo utilice, un mercado de software, servicios gratuitos de alojamiento que sirven para vender dominios personalizados  - por ejemplo, para ser propietario de www.elblogdelarbitrista.org tengo que pagar una pequeña cantidad anual -  un comparador de precios llamado Google Shopping, etc.

Por tanto, la generación de ingresos está por todas partes, aunque a veces haya que rascar un poco bajo una superficie gratuita para verla. Al final, de forma deliberada o porque ha salido así, Google ha conseguido crear un "ecosistema tecnológico", lo cual me lleva a la tercera y última pregunta que planteo hoy: ¿Y qué es un ecosistema tecnológico?

Pues creo que un ecosistema tecnológico es dos cosas. La primera: una frase pedante que, cuando la sueltas en mitad de una conversación, te pinta automáticamente cara de sabio. La segunda: un conjunto de elementos de hardware, software y contenidos que colaboran entre sí para satisfacer conjuntamente las necesidades de sus usuarios.

A mi entender, los principales elementos físicos de estos "ecosistemas" son: ordenadores  - de sobremesa o portátiles -  tabletas, teléfonos, interfases TV/Multimedia y consolas de videojuegos. A estos elementos se superpone un conjunto de intangibles que son básicamente tiendas (de contenidos, de aplicaciones, ...) y servicios "en la nube" (búsquedas, correo, calendario, ...)

Sin duda, el fabricante que hoy dispone de un ecosistema más completo y consistente es Apple. La oferta Google/Android avanza a buen paso para igualarla, mientras Microsoft hace lo que puede, después de pegar más traspiés que otra cosa. Su principal ventaja está, hoy día, en los frentes de ordenadores y consolas.


Mi predicción personal es que los dispositivos Android tendrán en unos años la mayor cuota de mercado, gracias a su condición de sistema abierto y al esfuerzo de las numerosas compañías que lo utilizan. Apple quedará como un jugador minoritario, aunque importante, ocupando el nicho de productos caros, avanzados y de exquisito diseño, que es más o menos lo que siempre ha sido. Puede haber sitio  - o no -  para una o dos opciones más, siempre que vengan del mundo del software libre.

Quizá las cosas lleguen a ser así, o no. Debo advertirles que, como decía un antiguo profesor, a los económetras  - la Econometría es mi especialidad académica -  se nos da fatal predecir el futuro, por lo que deberíamos concentrarnos en predecir el presente y, si acaso, el pasado ... ;-)

2 comentarios:

  1. estamos hablando de las 3 potencias mundiales americanas a nivel de software...
    Microsoft llega tarde a la guerra de los smartphones, y su alianza con Nokia para sacar su smartphone no creo que pueda salvarle.

    Microsoft que es un caso particular de traspies estos años, se esta dando cuenta de que su monopolio esta extinguiendose (Internet explorer obsoleto, baja su cuota de software, traspies como Bind, encarta, o windows vista) que unido a los aciertos de otras, hace que no a mucho tardar deje de ser la Líder de la electronica.

    es muy facil rentabilizar un disparate, porque como bien se sabe, la informacion vale mas que nada en este mundo, y Google posee todas las franquicias de informacion salvo las redes sociales...¿es logico pensar que microsoft pagase 5 veces el valor normal de acciones de facebook para obtener el 10%?
    No Le queda otra, porque de Youtube, de Blogs, de buscadores,y de navegadores anda muy jodido.

    ¿y Mac?
    mac tiene muy definido su publico objetivo, y en su mercado, el crecimiento no sera eterno, pero Google, Google ha ampliado con android un mercado del que ya es lider, con lo que aumentara su liderazgo gracias a su sinergia con la mayoria de redes de informacion.

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  2. Estimado Lector habitual,
    Efectivamente, vemos las cosas de manera muy parecida. Microsoft tiene dificultades muy serias para subirse a la onda de los dispositivos móviles y, por tanto, para configurar su propio ecosistema tecnológico.
    Pese a ello, aún es pronto para descartarla de la competencia. No olvidemos que cuenta con algunos puntos fuertes muy importantes, ya que posee las ofertas dominantes en sistemas operativos de sobremesa, navegadores y consolas de juegos, que me parecen un elemento injustamente del ecosistema tecnológico al que no se le presta la atención que merece.
    En resumen, creo que la permanencia de Microsoft en la élite de la tecnología dependerá de su acierto a la hora de formar alianzas que permitan complementar sus carencias, lo cual es algo que no se le ha dado demasiado bien en el pasado.
    Cordialmente

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