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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La rebelión de los amanuenses

El otro día estuve comentando con mi amigo Alf el lío que hay en torno a la propiedad intelectual y las descargas ilegales. Este tipo, que es bastante agudo, hizo una observación interesante: “Lo que está pasando es como si los amanuenses del siglo XIV se hubieran conjurado para boicotear la imprenta.”

Efectivamente, muchos comercializadores de obras artísticas se resisten absurdamente a usar internet para distribuir sus contenidos. Otros lo hacen, pero imponen cargas inaceptables, como precios disuasorios o sistemas de DRM opacos e intrusivos.

Mirémoslo de esta manera: un consumidor se compra un libro electrónico o un disco multimedia pagando, por cierto, un canon por el derecho a usarlo en algunos supuestos como soporte de obras con derechos de autor. Se pone a buscar contenido para su nuevo juguete y se encuentra con que debe optar entre dejarlo prácticamente vacío, porque el mercado no le vende lo que busca, o cargarlo de contenido ilegal. La cosa está clara … ¿no?

En el sector musical, después de muchas idas y venidas, se han puesto las pilas y están desarrollando los modelos de negocio del futuro. En algunos casos, como el de Spotify o Deezer, la idea consiste en consumir el contenido mediante streaming, esto es, sin descarga. En Pixbox, una WEB deMovistar, puedes comprar canciones o descargarlas gratis si eres cliente de ADSL. En comparación con estos ejemplos, los modelos comerciales de películas y libros se encuentran en la prehistoria.

Creo que autores y editores tienen su parte de razón en esta polémica, pero también que se equivocan en la forma de tenerla, en los argumentos que aportan y, sobre todo, en defender sus ingresos boicoteando los canales digitales. La tecnología ha evolucionado y, si no se usa, lo que conseguiremos será educar a una generación de consumidores en el pirateo de contenidos culturales.

2 comentarios:

  1. yo creo que en vez de adaptarse a las nuevas tecnologías, los autores están perdiendo el tiempo en intentar detener un maremoto.

    los editores, ven peligrar un negocio; como ya ocurrió con marcas tan famosas como enciclopaedia, comida luego por encarta (que ha sido borrada por wikipedia); que en vez de intentar adaptarse a lo que venía, urdió su esfuerzo en ponerle un par de tabiques de cemento al amazonas para parar una corriente que evidentemente no logró.

    aquí en España Tienen mucho poder; pero resultaría curioso observar que lo que ha parado prohibir programas p2p; es el analfabetismo informático; pues es con las descargas como muchas personas se han desanalfabetizado informáticamente.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con el comentario. Internet es el campo, e intentar ponerle puertas al campo es derrochar energía.

    Un nuevo canal para distribuir contenidos requiere nuevos modelos de negocio y nuevos precios. Pensarlos, diseñarlos y ponerlos en marcha es el trabajo creativo. Pararlos y boicotearlos es destructivo y, en este caso, suicida.

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