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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Ciencia 2.0

Mientras escribía para este Blog se me ocurrió una pregunta: ¿cómo funcionaría un sistema de revistas científicas basado en las ideas y la tecnología de la WEB social? Cada vez que discurro una de estas majaderías no consigo dejar de darle vueltas (ni de machacar a amigos y familiares) hasta que consigo algo parecido a una respuesta. Con suerte este post librará a los que me rodean de tamaño tormento.

Vamos a ver. Las revistas científicas funcionan a partir de dos conceptos clave: la revisión por pares y las citas.

Buena parte del prestigio y el progreso profesional de los científicos se debe a sus publicaciones. Cuando un investigador termina un artículo lo envía a una revista especializada que, a su vez, somete el trabajo a una revisión por pares. Esto quiere decir que la decisión de publicarlo o rechazarlo la tomará el editor jefe de la revista, asesorado por un editor asociado y por los informes de uno o más expertos anónimos. Me parece que esta forma de trabajar guarda analogías con lo que hace un lector de este Blog cuando pulsa los “Botones sociales” o las opciones de “Reacción” que se ofrecen al pie de esta entrada:

Imagen2

Por otra parte, citar en ciencia significa hacer referencia a un trabajo publicado. Por ejemplo, uno puede introducir en un texto la siguiente cita:
Como dice Maslow (1966, p.15): “Cuando lo único que tienes es un martillo, todas las cosas empiezan a parecer clavos”
… a la que debe corresponder una entrada en el apartado sobre bibliografía como, por ejemplo:
Maslow, A.H. (1966). The Psychology of Science: A Reconnaissance. Harper & Row, New York.
A partir de las citas cruzadas entre distintos artículos científicos se calculan los factores de impacto de las revistas, que son el cociente entre el número de veces que sus artículos han sido citados y el número de artículos que ha publicado, todo ello referido a un período de tiempo determinado, que a menudo es de dos años.

De esta manera, una revista con un factor de impacto de 2,5 ha recibido un promedio de 2,5 citas por cada trabajo publicado. Evidentemente, una revista se considera más importante cuanto mayor sea su factor de impacto.

Pues bien, las citas son asimilables a los hipervínculos (como este que acabo de añadir) que relacionan unas páginas WEB con otras. Asimismo, los factores de impacto recuerdan la forma en que Google estima la relevancia de una página WEB a partir del número de hipervínculos que apuntan a ella.

Aprovechando estas analogías, se podría diseñar un sistema de publicación y difusión de artículos científicos más eficaz, transparente y viable que el actual. Dedicaré otro post a imaginar cómo funcionaría una de estas “Revistas de ciencia 2.0”

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