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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

domingo, 27 de febrero de 2011

Más allá del Ciberprofe: les presento al Teleprofe (primera parte)

En un post previo, titulado Tecnobolonia, explicaba las dificultades de implantar los nuevos planes de estudios universitarios en un contexto de recursos muy limitados. En aquella entrada y otras dos posteriores de la serie Ciberprofe explicaba cómo usar la tecnología para aliviar estas dificultades. Ahora que estoy impartiendo mi primer curso boloñés, me empieza a parecer que las propuestas que hice en su momento se quedan cortas. Como penitencia por este (¡raro en mí!) pecado de prudencia, dedicaré un par de ratos a elucubrar sobre las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías a un modelo de enseñanza online más radical. Para ello, tengo el gusto de presentarles al Teleprofe.

Enseñar tiene su miga, principalmente porque "enseñar" es una palabra sencilla que define cosas muy distintas: se usa indistintamente para referirse a la enseñanza de matemáticas, de mecánica o de lenguas extranjeras. Pero cada una de estas "enseñanzas" requiere métodos y medios distintos. No tiene sentido enseñar mecánica con tiza y pizarra, o matemáticas con grabaciones, o lenguas extranjeras en un taller.

En cuanto a metodologías docentes, en una memoria de oposición universitaria bastante plasta (¡la mía!) encuentro la siguiente enumeración:
  • lección magistral, posiblemente complementada con una discusión o trabajo de seminario posterior,
  • prácticas presenciales: clínicas, de laboratorio, con herramientas informáticas o de campo, 
  • trabajo práctico dirigido, individual o en grupo,
  • comentarios de texto, resolución de problemas y casos prácticos
  • simulaciones: juegos de empresa, juegos de rol y dinámicas de grupo.

Procedamos por eliminación. De todas estas técnicas ... ¿cuáles no pueden aplicarse a distancia? Pues me sale que la segunda (prácticas presenciales) y parte de las incluidas en el último grupo (simulaciones). El consecuencia, el resto de las técnicas pueden usarse para la formación online, pura o semipresencial, con unos medios discretos.

Empecemos por la lección magistral. Se trata de mi método favorito: me encanta estar en la pizarra explicando econometría, mientras mis alumnos aprenden el bello arte de dormir con los ojos abiertos. Mi gusto por estas clases "de toda la vida" hace que me resulte doloroso confesar que añaden poco a la visualización de un vídeo. En el siguiente ejemplo, que le debo a mi amigo pgrillo (proveedor de ideas estelares para este blog) se ve al Profesor Gilbert Strang, del MIT, impartir una lección introductoria de álgebra. El tema es de los que a la mayoría de los seres humanos les quita las ganas de vivir, pero recomiendo ver un par de minutos del clip por dos motivos:
  • para imaginar la posibilidad de grabar en vídeo las mejores clases de los mejores especialistas y redifundirlas por streaming para todo el mundo con diversas opciones de subtítulos, y
  • porque se trata de un tipo flacucho y pizpireto, que adorna las clases con una gracia peculiar y unos tics muy llamativos: estoy seguro de que sus alumnos le adoran.



Me resulta fascinante pensar en el valor de este tipo de materiales para la formación de las personas, muy especialmente en los países menos favorecidos económicamente (adelantándome a las críticas de falta de realismo, les recuerdo que este tipo de material también puede proyectarse en un aula: una parte importante del problema educativo en los países menos desarrollados es la falta de docentes bien formados). Por este motivo, tengo el placer de premiar con el "Arbitrista de Oro" a la iniciativa MIT Open Courseware, gracias a la cual hoy hemos podido disfrutar del inimitable estilo docente del Profesor Strang.

Pues esto es lo que quería contarles. Mi hija está a punto de despertar y hoy quiero dedicarle el día, para ver si conseguimos no pelear demasiado durante su adolescencia. En un próximo post espero continuar desarrollando esta idea, explicándoles cómo complementarla con actividades docentes cara a cara, y continuar discurriendo sobre cómo configurar una oferta coherente de enseñanza online.

Hasta entonces me despido, deseándoles suerte y aprovechando la oportunidad para ofrecerles un exquisito proverbio chino, alusivo al tema de hoy: Si haces planes para un año, siembra arroz. Si los haces para dos lustros, planta árboles. Si los haces para toda la vida, educa a una persona.

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