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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Revistas científicas 1.0

Hace poco escribía sobre las analogías entre los sistemas de evaluación científica y la WEB social (ver aquí). Hoy toca revisar el funcionamiento de las revistas científicas actuales ("Revistas 1.0") como paso previo para describir lo que podrían ser las revistas basadas en los procesos de la WEB 2.0.

Empecemos hablando de la razón de ser de estas publicaciones. Una revista científica aporta a sus lectores:
  • La capacidad de seleccionar el tema. Si quiero leer sobre medicina elijo una revista de medicina, ídem si es sobre química, economía, ....
  • Filtrado de contenidos. La selección de artículos da lugar a una revisión del fondo y la forma de los artículos que garantiza unos mínimos de calidad y relevancia.
  • Homogeneidad de forma. Los artículos de distintas revistas científicas se parecen entre sí porque siguen unos estándares similares: comienzan por un resumen y una introducción, incluyen bibliografía,etc.
 Para el autor, la revista aporta:
  • Evaluación crítica. Los informes de evaluación que recibe el editor se comparten con los autores, y aportan sugerencias que pueden mejorar el trabajo.
  • Difusión. Cuando el artículo es publicado se difunde automáticamente entre una comunidad de lectores relevante y afín al tema.
Estas aportaciones han convertido a las revistas científicas en una pieza clave del sistema de ciencia que, lamentablemente, no está exenta de problemas:
  • Se tarda mucho en publicar un trabajo. La situación varía de un campo a otro. En el que yo conozco -estadística y econometría- cada "ronda de evaluación" en una revista puede durar entre seis meses y un año. Un artículo requiere normalmente dos o tres de esta rondas antes de que ser publicado en internet ("preprint"). Por tanto, cuando hay suerte y el artículo es finalmente aceptado, pasan uno o dos años desde que se envía el artículo hasta que se publica en preprint, a los que hay que sumar un año o año y medio hasta que el artículo se publica en papel. Si el trabajo es rechazado la situación es aún peor: se han consumido entre seis meses y un año con poco o ningún avance.
  • Las evaluaciones pueden resultar parciales o poco competentes, un artículo puede perjudicar a su evaluador porque critica o mejora su trabajo previo. En estas circunstancias existen incentivos para dilatar la evaluación y emitir finalmente un informe negativo. Asimismo a veces se reciben evaluaciones apresuradas o poco competentes, tanto positivas como negativas, que pesan de forma determinante en la decisión final.
  • Los problemas anteriores se deben en parte a que los evaluadores están poco motivados. Hay que entenderlo: se trata de profesionales cualificados y ocupados a los que se les pide que lean un artículo y redacten un informe. Este trabajo es pesado, habitualmente no se cobra por hacerlo y no aporta prestigio académico.
Al final, muchos de los problemas anteriores se resumen en que las Revistas 1.0 generan pocos ingresos y funcionan, consecuentemente, con presupuestos muy bajos. Por ello pagan mal (o nada) a editores y evaluadores, situación que se ajusta con más frecuencia de lo deseable a una importante ley económica:

Si pagas con cacahuetes, conseguirás monos.

Por otra parte, y esto es lo que más nos ocupa, el modelo de funcionamiento de estas publicaciones apenas ha cambiado en los últimos 100 años. Los avances tecnológicos y el desarrollo de la WEB social piden a gritos unas Revistas 2.0, de las que hablaremos en un nuevo post.

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