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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

viernes, 31 de diciembre de 2010

El mundo en un pañuelo

El Arbitrista es un adicto a la tecnología: casi siempre va con su ordenador portátil a rastras y siempre, siempre, siempre lleva encima su teléfono móvil.

Recientemente le daba vueltas a cómo este trasto ha simplificado mi cacharrería, al fagocitar sucesivamente mi agenda, despertador, cámara fotográfica, álbum de fotos y reproductor MP4 ... ¡pero si hasta sirve para hablar por teléfono! Esta reflexión me sugirió la pregunta que abordaré en el post de hoy: ¿qué otros trastos de uso corriente se integrarán en los próximos años en nuestros teléfonos inteligentes?

Empecemos por hacer un poco de trabajo de campo. Vacío mis bolsillos y encuentro: gafas, pañuelos de papel, llaves, monedas, una llave de memoria y, por último, mi cartera. Vacío la cartera y veo que en ella llevo: tarjetas de débito, tarjetas de crédito, billetes, un surtido de carnets y resguardos de compras variadas. Veamos cuántas de estas cosas "cabrán" a corto plazo en el móvil.

Las gafas y los pañuelos de papel probablemente sobrevivirán. En cuanto al resto de los cachivaches, no lo veo tan claro ...

La llave de memoria me mira desde la cumbre del montoncillo y me dice: "¿porqué me llevas en el bolsillo, si tu móvil tiene 9 GB de memoria, que podrás ampliar hasta 25?" La respuesta está clara: "para sustituirte necesitaría que el móvil tuviera mejores conexiones." Puedo conectar mi móvil a un ordenador de tres formas: por Wi-Fi, mediante un cable o a través de una conexión Bluetooth. Conectarse así es siempre incómodo y, en algún caso, poco seguro. En cambio basta pinchar la llave en el puerto USB de cualquier ordenador y ya estamos listos para intercambiar datos.

La vista se me va hacia las tarjetas y los carnets. Está claro que mi móvil puede almacenar toda la información que contienen, pero para sustituirlos me fallan nuevamente las conexiones y creo que el móvil necesitaría algún elemento que me identificara con facilidad: por ejemplo, un escáner de huellas digitales.

Si los móviles inteligentes fueran suficientemente baratos, e incluyeran medios cómodos y seguros de conexión e identificación biométrica, todos los cachivaches anteriores, excepto las gafas y los pañuelos, estarían en condiciones de pasar dignamente a la historia.

Y la industria está en ello. En cuanto a las conexiones, por todas partes suenan las siglas NFC. Esta sopa de letras alude a protocolos de comunicaciones inalámbricas entre dos terminales situados a corta distancia (digamos, 10 ó 20 centímetros). La proximidad es una ventaja en este caso, ya que permite conseguir una mayor velocidad de intercambio de datos y aporta seguridad, ya que dificulta interceptar desde lejos la comunicación.

Acerca de los mecanismos de identificación, acabo de buscar en Google: "seguridad biométrica en móviles". Salen más de 81.000 referencias, que hubieran sido muchas más si hubiera redactado la búsqueda en inglés. En la mayor parte de los casos, las entradas se refieren al escaneo de huellas digitales, pero también las hay sobre medición antropométrica, escáner de retina, identificación de voz e, incluso, pruebas rápidas de ADN. Está claro que este es un campo tecnológico muy caliente.

Sin complicarnos mucho la vida: ¿cómo pagaríamos una compra en este nuevo mundo? Una vez elegido el artículo, el vendedor teclearía el importe de la transacción en su terminal. Éste buscaría otro terminal próximo y le propondría la transacción. Nosotros la aceptaríamos y validaríamos el proceso, mediante nuestra huella digital por ejemplo. Puestos a rizar el rizo, el terminal de la tienda puede realizar procesos adicionales de seguridad: por ejemplo, fotografiarnos e incorporar nuestra imagen al expediente de la transacción. Y lo mejor de todo: usando esta tecnología, el proceso de compra presencial sería idéntico al de compra online: un punto más para el comercio electrónico.

Partiendo de esta base, las aplicaciones serían infinitas: comprar, acceder a transportes públicos, embarcar en aviones, entrar en casa y en el coche ... Viendo así las cosas, no me parece rara la efervescencia que hay en el mundo del móvil. Se diría que los grandes jugadores - Google, Apple, Microsoft - quieren un pedazo de esta enorme tarta.

Me encantaría vivir en ese nuevo mundo, en el que sólo llevaría en los bolsillos el móvil, los pañuelos y las gafas ... ¡y a lo mejor para entonces haya una cirugía para la vista cansada que no produzca escalofríos!

2 comentarios:

  1. No hace mucho me dijeron que los bebés nacerían con móviles en el oído (y en ello estamos); ¿qué lleva hoy en día un móvil potente?
    -básico: 3G, Wifi, bluetoth, hoja de cálculo, pdf, Navegador, Reproductor Música, Cámara, Video, Manos Líbres, memoria amplia.

    ¿en qué falla?
    las conexiones; como bien apuntas, pero con lo rápido que va el tema tecnológico, se solventará rápidamente (habría que pedirle a los políticos de aquí que copiasen un pelín a los de américa en su afán de crear un territorio entero con wifi gratis)
    la velocidad de la descarga
    el coste de internet.

    google ya tiene el competidor para iphone, y windows también osea, que digamos que si, se lo juegan estas 3 para cojerse el mercado de los móviles potentes ("haz lo que quieras que google lo hará mejor que tú" jajaja)

    ¿qué le pondría yo a los nuevos móviles?
    el sistema de huellas; suena aún un poco a james bond, si bien, sus aplicaciones son infinitas, pero lo que google planteaba de fotografiar un producto y que directamente nos diese una descripción vía 3g o lo que sea; es algo muy a tener en cuenta para un futuro muy cercano.
    ¿soportarian los moviles videojuegos potentes?
    ¿podrías meterle a un móvil cualquier clase de información sin necesidad de cables, y en un tiempo pequeño, cerca de un pc? infinitas opciones....

    para otra clase de aplicaciones menos obvias pero interesantes podemos ver cosillas como esta: http://www.youtube.com/watch?v=cZJH2FJWdzo

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  2. Es verdad que para lo de la seguridad biométrica falta aún un ratillo, pero podemos ir apañándonos entretanto con el entrañable PIN de toda la vida.

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