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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

sábado, 20 de agosto de 2011

FAQs sobre la crisis de la deuda (III): Un parche para cada roto

Llevamos unos días repasando e interpretando juntos los acontecimientos que están marcando este último coletazo de la crisis financiera: la crisis de deuda pública en la zona euro. Las principales novedades de esta semana son las relacionadas con la cumbre franco-alemana: ambos países descartan, de momento, la emisión de una deuda pública europea y promueven la reforma en las constituciones de los países miembros para imponer un techo al déficit público. Asimismo, proponen imponer una tasa a las transacciones financieras y reducir la aportación de fondos estructurales a los países que no cumplan sus objetivos de déficit.

En el cierre del post anterior les decía que pueden hacerse algunas cosas para contener la componente especulativa de esta crisis. En esta nueva entrada detallaré estas posibles soluciones y, con esto, daremos por cerrada esta serie. Igual que en las entradas previas, simularemos una conversación.

Lector.- “Hola, arbitrista.”

Arbitrista.- “Hola de nuevo, lector.”

L.- “La última vez que hablamos mencionaste algunas posibles soluciones para frenar la especulación en torno a nuestra deuda pública. ¿Te importaría explicarlas?”

A.- “Pues sí. Se trataba de: ‘… intervenir directamente en los mercados, como ha hecho el BCE, promulgar leyes, recaudar tasas o cambiar reglas que afectan a las operaciones financieras.’”

Intervención directa

L.- “Empecemos por lo primero: ¿Qué ha hecho exactamente el BCE?”

A.- “Pues una cosa muy sencilla: mientras otros operadores vendían deuda española e Italiana, creando una presión a la baja en sus precios y al alza en las correspondientes primas de riesgo, el BCE la compraba, creando una tendencia en sentido contrario.”

L.- “Si tiene que comprar tanta deuda ... ¿no se le acabará el dinero?"

A.- “No. Los Bancos Centrales son las únicas instituciones que tienen la capacidad de crear dinero, por lo que su capacidad de intervención es ilimitada.”

L.- “Pues parece una buena solución para el lío de la deuda … ¿no podrían mantenerse estas compras de forma indefinida?”

A.- “Esta no es una solución permanente, sino un recurso para ganar tiempo. Si las compras se mantuviesen de forma indefinida el BCE se convertiría en el prestamista de los gobiernos de la zona euro. Para financiar la compra de deuda tendría que crear dinero y, consecuentemente, producir inflación. Esto sería una contradicción radical con la misión principal del BCE que consiste, precisamente, en controlar la inflación.

Finalmente aunque su estatuto le otorga una cierta independencia de actuación, el BCE debe servir en última instancia al conjunto de los países de la zona. Existe una presión sustancial de otros países - Alemania sobre todo- para eliminar lo antes posible están intervención que, según entienden, perjudica sus intereses nacionales. Por tanto, desde el punto de vista político tampoco sería viable una intervención ilimitada.”

L.- “Lo entiendo pero, antes de pasar a la siguiente ‘receta’ me gustaría concretar un detalle … ¿por qué crear dinero produce inflación?”

A.- “Imagínese que un país tiene tres monedas y tres barras de pan. Cada barra costaría una moneda. Si pasamos a tener seis monedas sin aumentar el número de barras de pan, cada barra costaría dos monedas. Este razonamiento de andar por casa nos dice que aumentar la cantidad de dinero sin aumentar el PIB real - el número de barras de pan - produce inflación.”

Legislación

L.- “Pues si la intervención del BCE es una solución transitoria, habrá que aprobar leyes para prohibir estas operaciones especulativas … ¿no?”

A.- “Creo que no. Implantar una ley prohibitiva eficaz es más difícil de lo que parece. Para empezar, hay que definir con claridad el comportamiento que se desea prohibir. No basta con decir ‘prohibido especular’ y ya está. En segundo lugar, una legislación de este tipo sólo será efectiva si la adoptan un conjunto amplio de países y, como vemos todos los días, no es fácil que distintos países se pongan de acuerdo. Por último, las normas requerirían trámites de aprobación que, en muchos casos, llevarían meses.”

L.- “¿Y no bastaría con prohibir simplemente las ventas en corto?”

A.- “Se puede hacer. De hecho, en muchos países no se admite esta operativa. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las ventas en corto son útiles en circunstancias normales. Por ejemplo, permiten a las entidades obtener liquidez cediendo como garantía sus carteras de activos. En el mercado bursátil, estas operaciones son muy útiles para moderar aumentos exagerados en el valor de los títulos.

La CNMV y los reguladores financieros de otros países han suspendido temporalmente estas operaciones para estabilizar las bolsas europeas durante un mes atípico, pero seguramente no es ésta la mejor forma de actuar con una perspectiva de futuro.”

Tasas y reglas

L.- “Entonces sólo nos queda lo que has llamado ‘recaudar tasas o cambiar reglas que afectan a las operaciones financieras.’ Confieso que no entiendo a qué te referías con estas frases tan crípticas.”

A.- “Pues me refiero a que para realizar operaciones especulativas a gran escala se necesitan dos condiciones: que las transacciones de compraventa sean baratas, para poder realizarlas en grandes volúmenes sin que afecten a la rentabilidad de la operación, y que puedan hacerse con rapidez, para sincronizarse con precisión las órdenes de compra y venta.

Estas dos condiciones - bajo coste y rapidez - se consiguen operando a través de sofisticados sistemas transaccionales, que se comunican a través de una extensa red con los ordenadores centrales en donde “viven” los mercados financieros. Pues bien, creo que la centralización de estas operaciones es precisamente el punto débil de la operativa de los especuladores, ya que permiten encarecer algunas operaciones gravándolas con una tasa, o ralentizar su ejecución cambiando las reglas de liquidación de los mercados.”

L.- “Lo de recaudar tasas … ¿tiene que ver con la famosa ‘Tasa Tobin’?”

A.- “Exactamente. En 1972 el Premio Nobel James Tobin propuso imponer una tasa sobre las operaciones de cambio de moneda. Según sus propias palabras, se trataría de ‘… echar arena en unas ruedas que están demasiado bien engrasadas.’ Esta idea, que tiene muchos partidarios y detractores, es aplicable a cualquier tipo de transacción financiera.

Una de las formas que veo de frenar los movimientos especulativos sin recurrir a prohibiciones radicales es gravar las transacciones financieras en función del producto al que afecten y del volumen de la transacción. De esta manera, si un particular compra seis mil euros en acciones de una compañía, la tasa sería prácticamente nula. En cambio, si un operador quiere vender en corto cien millones de euros en deuda pública, tendría que pagar mucho más.”

L.- “¿No era ésta una de las ideas que han lanzado Merkel y Sarkozy tras su reunión de 16 de Agosto?”

A.- “Exactamente: se ve que leen El Blog del Arbitrista … J

L.- “Y lo de ralentizar la ejecución de las órdenes … ¿En qué consiste?”

A.- “Pues se trataría de cambiar las reglas de liquidación para evitar en algunos mercados que las operaciones puedan sincronizarse con total precisión. En este caso los operadores introducirían sus órdenes en el sistema y éstas se ejecutarían en algún momento posterior, que podría ser incluso aleatorio. Una restricción de este tipo no obstaculiza las operaciones a largo plazo, pero introduce un elemento de incertidumbre que puede resultar disuasorio para operadores a corto.

La introducción de Tasas y retardos en el sistema tendría otro efecto adicional: el de estabilizar el comportamiento de los sistemas de trading automático. Me refiero a sistemas de software utilizados por operadores muy sofisticados, que recogen información de precios de muchos mercados y productos y la procesan para decidir operaciones que proporcionan márgenes positivos con riesgos pequeños. En circunstancias normales estos sistemas ayudan a que el mercado funcione eficientemente y los precios reflejen adecuadamente el valor de los activos. Sin embargo, es sabido que en situaciones de variabilidad extrema de precios contribuyen a aumentar la volatilidad.”

L.- “Tus recetas parece que no incluyen cosas de las que todo el mundo habla, como lo de emitir eurobonos o limitar los déficit públicos. ¿No te parecen eficaces?”

A.- “Estas medidas me parecen eficaces y deseables, pero es que yo sólo me he planteado dar soluciones para abordar el componente especulativo de las crisis. Estas medidas concretas que usted me cita se orientan a reforzar la coordinación fiscal en la Eurozona y apuntan, por tanto, a la causa profunda del problema.”

L.- “Pero entonces … ¿no se trata todo de un ataque especulativo puro y duro?”

A.- “Creo que las turbulencias que hemos vivido en la primera quincena de Agosto son, efectivamente, el resultado de un ataque especulativo contra la solvencia de los países de la zona euro. Pero este tipo de ataques no eligen sus objetivos al azar: siempre apuntan a una debilidad real en el entramado de política y economía que sustenta nuestras sociedades. En este caso la debilidad consiste en que un conjunto amplio de países comparte una moneda común, pero no dispone de mecanismos que disciplinen las decisiones de sus países miembros. Una vez capeado el temporal habrá que abordar, sin duda, el problema de fondo.”

L.- “Pues bueno ... creo que con esto hemos agotado los temas que teníamos planteados.”

A.- “Creo que así es, hasta el próximo post.”

2 comentarios:

  1. A ver si lo he entendido bien querido maestro: Si se hacen operaciones de elevados importes en los mercados habría que aplicarles una tasa con el fin de que se desincentivaran las operaciones especulativas sin que afectaran supuestamente a los pequeños ahorradores.

    Pero, ... ¿Y que pasa con los vehículos de inversión desarrollados en los últimos años (fondos de inversión y pensiones, por ejemplo)para que esos pequeños ahorradores puedan planificar su retiro?¿. Cuando se "sindican" esos ahorros, ¿no se sientan las bases para que se efectúen operaciones de elevados importes con el riesgo de que sus gestores (que supuestamente cobran por los resultados que obtienen) se conviertan en otros especuladores que tambien se unen a la fiesta?.

    ¿quien sería el recaudador de esa tasa?. Recordemos que las operaciones se producen a nivel global. ¿Para que servirían los fondos?¿Quién los administraría?

    Ya sabes que soy más preguntón que el lector.

    Estando completamente de acuerdo con tus análisis el establecimiento de tasas que afecten a unos (los especuladores) y no a otros (los ahorradores) me parece extremadamente dificil, aunque dada la situación, probablemente necesario.

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  2. Querido Vellvé,
    La tasa Tobin puede limitarse a un conjunto limitado de mercados u operativas pero, más allá de eso, está claro que producirá alguna distorsión o efecto no deseado: no conozco ningún impuesto o tasa que no introduzca un grado de distorsión en los mercados.
    ¿Quién recaudará? Obviamente los Gobiernos.
    ¿En qué se lo gastarán? Supongo que, al final del día, en lo que les dé la gana, que es lo que suelen hacer los gobiernos.
    En todo caso muchas gracias por sus aportaciones que, como sabe, en este Blog siempre son bienvenidas.
    Un cordial saludo

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