domingo, 6 de mayo de 2012

FAQs sobre la crisis de la deuda (X): Pero... ¿de verdad debemos tanto?

La crisis fiscal y sus severas consecuencias se explican a menudo a partir del supuesto indiscutido de que nuestro endeudamiento es excesivo. Pocas veces este juicio de valor se acompaña de datos concretos.

Quizá sea un sesgo profesional pero creo que los problemas económicos, hasta que no se miden y cuantifican, no son más que ilusiones, ideas, humo y espejos, susceptibles de tanta manipulación interesada como convenga. Por este motivo, llevo tiempo buscando datos sobre el endeudamiento de las principales economías mundiales, que sean comparables entre sí y estén recopilados por una institución independiente. Mi búsqueda terminó la semana pasada, cuando encontré el informe: Debt and deleveraging: Uneven progress on the path to growth, publicado por el McKinsey Global Institute, que puede descargarse gratuitamente desde esta página.

Para quien no lo sepa, McKinsey&Co. es una prestigiosa firma internacional de consultoría. He tenido la oportunidad de trabajar con equipos de esta empresa y la considero una fuente solvente de información y análisis.

Voy a dedicar pues este post a hacer un comentario personal de algunas cifras de la última edición  - incluye datos hasta el segundo cuatrimestre de 2011 -  de este estudio. Naturalmente, cuento con la inestimable ayuda del lector imaginario que colabora conmigo en esta serie de FAQs sobre la crisis, para que me guíe con sus preguntas.

Lector.- “Hola, arbitrista.”

Arbitrista.- “Hola de nuevo, estimado lector. Me alegro de que vuelva a estar con nosotros. Supongo que trae algunas preguntas.”

L.- “Así es. La cuestión es que siempre me he considerado una persona austera y ahorradora, como lo son también la mayor parte de mis amigos y conocidos. Sin embargo, oigo hablar continuamente del altísimo endeudamiento que tenemos los españoles y me pregunto: ¿Cuánto debemos? ¿Es tan excesiva nuestra deuda? ¿Por qué tenemos tantos problemas para financiarla?”

¿Cuánto debemos?

A.- “Me alegra que me haga estas preguntas: en mayor o menor medida, son preguntas de todos.

Empecemos por ver cuánto se debe. Es verdad que nuestras deudas han crecido en los últimos años. Si me lo permite, voy a mostrarle un gráfico, que he hecho a partir de datos de un estudio internacional

Como puede ver, la deuda española sobre PIB pasó de un 131% en 1990 hasta un 363% a mediados de 2011. Concretamente, las deudas de los hogares han crecido desde un 30% del PIB al 82% durante este mismo período. Para otros sectores, las cifras análogas son las siguientes: empresas no financieras, del 49% al 134%, bancos, cajas y otros intermediarios financieros, del 12% al 76% y, por último, las deudas de sector público han ido del 40% del PIB al 71%

Si tenemos en cuenta que el PIB  español en 2011 era aproximadamente de 1,5 trillones de dólares, esto quiere decir que la suma de nuestras deudas a mediados de 2011 ascendía a unos 5.500.000 millones de dólares.”

L.- “Pues me quedo espantado. Es verdad que nuestro endeudamiento es muy alto.”

A.- “No se espante usted tanto. Estas cifras, como la mayoría de las cifras que se manejan, son de deuda bruta, no neta... Le veo cara de acusarme de economista críptico, como es su obligación. Permítame explicarle la diferencia entre deuda bruta y deuda neta.

Supongamos que usted que le debe 1.000 euros a su banco...”

L.- “Ya firmaba yo esa cantidad.”

A.- “Es un suponer. Supongamos también que el Gobierno le debe a usted 500 euros por un exceso de retenciones y que su banco ha financiado los 1.000 euros de su deuda mediante un préstamo internacional.

Pues bien. En términos brutos, comparables a los de las cifras anteriores, la deuda asciende a 2.500 euros, que se componen de: 500 euros, que debe el Gobierno, 1.000 euros, que debe usted, y 1.000 euros, que debe el banco. En términos netos, que son los que mejor reflejan el endeudamiento real, el gobierno le debe a usted 500 euros y usted debe otros 500 a unos inversores extranjeros, por lo que la deuda neta es de sólo 1.000 euros de duda neta.”

L.- “Vale. Entiendo que en las cifras anteriores hay deudas que aparecen sumadas varias veces, pero no me deje con la duda: ¿cuánto debemos en términos netos?”

A.- “Pues yo no lo sé, y no creo que ninguna institución recoja estadísticas que permitan calcularlo, ni siquiera de forma aproximada. Para valorar si nuestra deuda es alta o baja, lo único que podemos hacer es compararnos a otros países similares.”

L.- “Pues hágalo, hombre, que hay que sacarle la información con tenazas.”

¿Es tan excesiva nuestra deuda?

A.- “No es que me resista, querido lector, es que el tema es más complejo de lo que parece.

Si le parece vuelvo a recurrir a un gráfico que muestra la estructura de la deuda de los países de la "periferia del euro" a mediados de 2011, con la del promedio de las 10 mayores economías mundiales exceptuando a China. Se trata, en concreto, de: Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá, España, Australia y Corea del Sur. Llamémosles, por abreviar, "G-10".


Como puede ver, las mayores deudas las tenía Irlanda y las menores, curiosamente, Grecia.

En cuanto a España, sus deudas brutas suman el 363% del PIB, frente a un 339% para la media del G-10.

Por sectores, el gobierno y las instituciones financieras españolas deben menos que los del G-10, la deuda de los hogares es algo mayor y la de las empresas no financieras es la que marca diferencias: ascendía a un 134% del PIB en el España, frente a un 82% para la media del G-10.”

L.- “Me deja usted de piedra. Oyendo a unos y otros, pensaba que teníamos unas deudas tremendas, sobre todo del Gobierno y de los Bancos. Pero parece que no es así.”

A.- “Efectivamente: nuestra deuda no es excesiva por su volumen bruto. Si tenemos problemas para financiarla, es por otros motivos.”

L.- “Pues me gustaría saber cuáles son.”

¿Por qué tenemos ahora tantos problemas para financiar nuestra deuda?

A.- “Hay que mencionar en primer lugar dos problemas económicos muy reales y bastante específicos de nuestro caso: la tasa de paro más elevada de la Eurozona y la digestión de una importante burbuja inmobiliaria. Ambos factores crean dudas acerca de la solvencia futura del gobierno español y de nuestras instituciones financieras aunque, como hemos visto hace un momento, el endeudamiento de esto sectores no sea elevado.”

L.- “Efectivamente: son problemas graves y veo porqué pueden crear dudas, pero no entiendo en qué ayuda el recorte de gastos para resolverlos.”

A.- “Así es: la austeridad fiscal es un tratamiento incompleto para nuestros problemas. Como hemos estado diciendo en los últimos posts, necesitamos complementarla con una dosis de crecimiento.

Asimismo hay otros problemas que no son específicamente nuestros, sino que tiene que ver con la estructura de la zona euro. Para aclararlo, le mostraré una comparación entre nuestras deudas y las del Reino Unido

Según mi fuente, Reino Unido nos supera ampliamente en deuda total y por sectores, excepto en el caso de las empresas no financieras. Pero la prima de riesgo de su deuda con respecto a Alemania es actualmente de un 0,25% tan sólo.

La explicación es muy sencilla: los británicos tienen su propia moneda y su Banco Central, en una mala, pueden comprar tanta deuda pública inglesa como sea necesario emitiendo moneda y, consecuentemente, devaluándola. Esta posibilidad, que se denomina "monetizar el déficit", tranquiliza a los inversores, que cuentan con la garantía de que podrán deshacerse cuando quieran de los bonos del gobierno de su graciosa majestad.

En cambio, España se financia a unos costes muy superiores porque tiene problemas económicos sustanciales y, si los inversores quieren vender sus bonos españoles, a lo mejor no encuentran quién se los compre. Por tanto, el riesgo de la deuda española no es tanto de solvencia como de liquidez: si a nuestras malas perspectivas económicas, se suman algunos errores de comunicación y diversas especulaciones interesadas, nos encontramos con lo que hay: un lío tremendo.”

¿Y porqué estamos recortando entonces?

L.- “Y entonces... ¿porqué estamos recortando gastos, cuando esto no tiene mucho que ver con nuestros problemas?”

A.- “Lo primero es que el crédito disponible en la economía mundial no ha parado de descender desde 2008. Por tanto, nos toca acomodar nuestra cuota de este descenso y un poco más, por los motivos que acabo de comentarse.

Además, es lo que hemos pactado con el resto de la UE reformar nuestra economía y recortar gastos. Y debemos cumplir este compromiso. Las alternativas "soberanas" son suspender pagos o salirnos del euro y no creo que, de momento, sean las mejores opciones.

Por otra parte, reconozcamos que los años de abundancia han dejado un rastro de gastos superfluos o cosas peores: aeropuertos peatonales o aceras de quita y pon. Otro tanto ocurre con las múltiples reformas necesarias, empezando por los funestos e improductivos sistemas de pago de la Administración... Limpiar a fondo en estos rincones es una condición necesaria para que el crecimiento, cuando vuelva, sea más pujante y sostenido.

Siendo pues positivo adoptar medidas de auténtica austeridad y eficacia, no parece que una política draconiana de reformas y consolidación fiscal sea suficiente.”

L.- “¿Y qué sería suficiente?”

A.- “Pues tengo que darle una vuelta o dos más a esta pregunta antes de responderle. Si no le parece demasiado mal, la reservamos para una próxima conversación.”

L.- “Vale. Pero no tardes mucho, que estoy muy preocupado.”

A.- “Preocupados estamos todos. Y algo esperanzados también, ¿no? En todo caso, seguiremos hablando de preocupaciones y esperanzas, siempre que usted lo quiera, en este blog.”

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