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Profesor de econometría en la Universidad Complutense. Bloguero y tecnófilo.

sábado, 28 de abril de 2012

FAQs sobre la crisis de la deuda (IX): Vale. Crezcamos... ¿pero cómo?

En el último post hablamos sobre la conveniencia de complementar las actuales políticas de austeridad fiscal con iniciativas a favor del crecimiento económico. Para mi sorpresa, éste ha sido el debate estrella de la semana, al calor de las elecciones en Francia. Más aún: parece que será el tema central de una próxima cumbre de la UE.

Con tan fausto motivo he decidido volver a tocar este tema, para explicar las posiciones distintas que van manifestando los políticos. Con este fin, me tomo la libertad de invitar nuevamente a ese lector, tan imaginario como servicial, que me ayuda con sus preguntas en esta serie de FAQs sobre la crisis.

Lector.- “Hola, arbitrista. Parece que los europolíticos han leído lo que escribiste sobre crisis y crecimiento económico.”

Arbitrista.- “Bienvenido de nuevo, estimado lector. Le confieso que me gustaría mucho  - ¡a quién no! -  ser tan importante, pero me temo que no es así. Más bien será que en distintos países europeos están de elecciones y esto, lógicamente, anima el debate sobre la crisis. En todo caso me alegra haber coincidido con la música, y casi también con la letra, de la canción de moda.”

L.- “Así será, si tú lo dices. De todas formas, de poco me sirve este debate, porque no entiendo las propuestas: todos hablan de crecer, pero parece que no están de acuerdo.”

A.- “Efectivamente. Hay un acuerdo de fondo sobre la conveniencia de estimular el crecimiento y muchas discrepancias sobre la forma de conseguirlo.”

L.- “¿Y cuáles son las principales posturas?”

A.- “Podemos empezar por la posición alemana, si le parece.

Como usted sabe, su punto de partida es que el déficit público en algunos países es excesivo, motivo por el que los mercados encarecen el crédito necesario para financiarlo. La solución que proponen vigorosamente es la "consolidación fiscal" que, hablando en plata, consiste en aumentar los ingresos fiscales y reducir los gastos públicos, hasta recuperar el equilibrio y la confianza de los mercados. Piensan asimismo que, para que los gobiernos afectados adopten esta agenda deben experimentar una presión severa por parte de los mercados, sin paños calientes.

Creo que hoy existe un consenso amplio en que esta "consolidación fiscal" es necesaria para resolver el problema, pero no suficiente, ya que buscar implacablemente el equilibrio presupuestario deteriora la economía y por tanto, la solvencia de los países.”

L.- “Pareces un político, porque tampoco se te entiende.”

A.- “Mil perdones. Hablando en plata: ¿cree usted que ese señor que está mendigando en la esquina gasta más de lo que ingresa?”

L.- “No.”

A.- “¿Y usted le prestaría dinero a crédito?”

L.- “Si acaso se lo regalaría, pero no le daría crédito.”

A.- “Pues de eso se trata: la austeridad sin crecimiento puede convertirnos en unos austeros mendigos, a quienes nadie presta porque no son solventes, no porque sean unos manirrotos.”

L.- “Ahora se te entiende. Sigue.”

A.- “Pues bien. Aceptando esta idea, que viene de otros cuarteles, personas como la señora Merkel y el Señor Draghi, han empezado a insinuar la posibilidad de complementar el pacto fiscal alcanzado en Europa con un pacto sobre crecimiento, basado en "reformas estructurales." Supongo que usted querrá que le explique esta expresión tan críptica. ¿Es así?”

L.- “Así es.”

A.- “Los economistas hablan de "medidas estructurales" para referirse a cualquier reforma  - legal o fiscal, por ejemplo -  que mejore la competitividad. Se trata, por ejemplo, de simplificar los trámites necesarios para crear una sociedad, abaratar las cotizaciones sociales o llevar a cabo una reforma laboral que flexibilice la contratación y el despido.”

L.- “O sea, reducir papeleo y abaratar costes, pero sin poner un euro.”

A.- “Pues por ahí van los tiros.

A título particular creo que hay una serie de temas críticos para la señora Merkel, sea por sus ideas o por sus intereses electorales. Uno de ellos es la que usted insinúa: no aportar directamente dinero público a iniciativas europeas. Pero hay muchos más: no asumir deudas de otros  - la famosa "mutualización" de deudas -  no apoyar políticas inflacionistas, evitar suspensiones de pagos que afecten a acreedores alemanes y evitar la ruptura del euro.”

L.- “Pues me parece un programa con más "noes" que de "síes"...

Algunas cosas las entiendo, pero se me escapan las tres últimas: lo de la inflación, los acreedores alemanes y la ruptura del euro.”

A.- "Efectivamente querido Lector: la prensa europea califica a veces a la señora Merkel de Frau Nein, esto es, "Señora No."

Por otra parte, debemos entender que la situación de la presidenta alemana es bastante cómoda: tiene una tasa de desempleo del 7%, el PIB alemán empieza a crecer, la deuda pública se vende como rosquillas  - entre otros motivos, por lo al que se vende la de otros países -  y, por último, sus perspectivas electorales han mejorado, debido en parte a su postura inflexible sobre temas europeos.

En cuanto a las cuestiones concretas por los que me pregunta:

En Alemania la inflación es un tema tabú. Hay que comprender que quienes han sufrido hiperinflación  - como la Alemania de entreguerras o la Argentina de los años 80 y 90 del siglo pasado -  no pueden ver las cosas de la misma manera que quienes no han experimentado ese terrible problema. Por este motivo, la posición alemana sobre temas monetarios es siempre muy inflexible y ortodoxa: defienden que el BCE lleve a cabo una política de control de la inflación muy estricta.

Acerca de los acreedores alemanes. Otro principio del carácter alemán es el ahorro. Por este motivo, sus bancos han captado tradicionalmente ingentes masas de fondos y los han invertido en el exterior. La formación de la zona euro supuso que una parte importante de estos capitales terminara en países europeos, ya que de así se evitaban los riesgos de cambio asociados a invertir en otras monedas. Por este motivo, hay mucho dinero alemán financiando la deuda pública y privada de países como Grecia, Portugal, Irlanda, España e Italia. Como usted comprenderá, una suspensión de pagos masiva crearía graves problemas económicos en Alemania.

Por último, la ruptura de la eurozona sería un desastre económico para Alemania porque previsiblemente su moneda subiría como la espuma y esto tendría dos consecuencias negativas: las exportaciones alemanas perderían competitividad y las deudas de otros países, de las que hablábamos hace unos minutos, se cobrarían en monedas débiles, en el mejor de los casos.”

L.- “Entonces la posición alemana no es tan cómoda como parece, en el fondo.”

A.- “Podemos dejarlo en que hay espacio para el entendimiento, si se juega con todas las cartas sobre la mesa, entre la ortodoxia auspiciada por Alemania y otros países y las demás posturas sobre consolidación fiscal y crecimiento.”

L.- “¿Y en qué consisten estas posturas?”

A.- “Pues son muy variadas, e incluyen desde fórmulas más suaves de consolidación fiscal  - como eurobonos, un impuesto sobre transacciones financieras o fijar objetivos de déficit menos estrictos -  hasta la adopción de estímulos fiscales, como reducción de impuestos o aumento del gasto público. Una eventual victoria del señor Hollande en las elecciones francesas supondría la decantación de estas posiciones "socialdemócratas" en una alternativa más clara y definida.”

L.- “¿Y de verdad crees que hay un espacio para el entendimiento, tratándose de posiciones tan distintas?”

A.- “A lo mejor no se trata tanto de lo que uno crea, como de que todo el mundo haga su trabajo. El de los políticos europeos, incluyendo al futuro presidente francés y a la señora Merkel, consiste en consensuar planes eficaces para sacarnos de la crisis. Nadie espera que usted o yo aceptemos sacrificios como los que nos proponen nuestros líderes sin exigirles eficacia, ¿o si?

Por otra parte, creo firmemente que este entendimiento es posible. En el post previo hablaba, por ejemplo, sobre la posibilidad de abordar un programa de inversiones en infraestructuras a nivel europeo financiado con eurobonos. Parece que en esto coincido con el señor Hollande.”

L.- “¿Y porqué iba a aceptar esta propuesta la señora Merkel, si no quiere emitir eurobonos?”

A.- “La negativa de la presidenta alemana es a asumir responsabilidad por deudas de otros. En un proyecto de esta naturaleza lo que se "mutualizaría" sería la financiación de inversiones futuras, que es otra cosa, sea mediante eurobonos o de otra manera.

La idea de fondo que habría que consensuar es obtener financiación barata, mientras la haya, e invertirla de la mejor manera. Las fórmulas de financiación son claras: eurobonos, créditos del BCE o un nuevo impuesto, como una tasa financiera. Y el perfil general de las inversiones está claro: se trata de proyectos de infraestructura que puedan llevar a cabo empresas europeas y que beneficien también a la zona que recibe la inversión.  Cuando se acierta en estas inversiones resultan gratuitas, ya que dan lugar a ingresos fiscales que compensan sus costes. Naturalmente, como usted y yo sabemos, existe el riesgo de terminar siendo el orgulloso propietario de un aeropuerto sin aviones.

Por otra parte, si existe realmente la voluntad de construir una Europa más integrada, podrían buscarse fórmulas para compartir el coste fiscal de determinados compromisos conjuntos.

Piense usted, por ejemplo, en una partida de gastos sustancial y con una importante dimensión industrial, como es el gasto militar. Actualmente cada país financia su propio ejército y atiende con sus recursos inversiones muy importantes y misiones de alto coste como la Operación Atalanta o la misión en Afganistán. Me parece posible pensar en la creación de una fuerza militar conjunta, financiada mediante una fórmula mutualizada, y especializada en atender este tipo de misiones descargando de ellas a los ejércitos nacionales.”

L.- “No me suena mal todo esto... ¿Pero de verdad es posible llegar a acuerdos de tanto calado?”

A.- “No sé si es posible o no, pero si a usted y a mí se nos ocurren algunas soluciones en una charla amistosa, ¿qué no podrán pensar las personas que de verdad tienen la información y los conocimientos necesarios para concebir este tipo de planes?

Pues eso es lo que le propongo: exijamos a nuestros políticos honradez y eficacia y, si no cumplen su parte del trato, hagámosles sentir nuestra desaprobación.”

L.- “Muy guerrero te veo, arbitrista, y no me refiero a tu propuesta sobre el euroejército...”

A.- “Muy guerrero estoy, querido lector...

¿Le parece si hacemos un alto hasta la semana que viene, y así nos tomamos una tila para enfriarnos?”

L.- “Vale, siempre que me des otras oportunidades para seguir preguntando.”

A.- “Siempre que tenga preguntas, venga a verme. Me comprometo a regalarle mis mejores respuestas.”

4 comentarios:

  1. Querido Arbitrista: de los distintos post que has publicado sobre la crisis de la deuda queda claro que las ideas de Alemania son el timón de la economía de la eurozona y los dirigentes de los países se comportan como buenos alumnos que hacen sus deberes sin rechistar. ¿Por qué en esta clase todos los alumnos son tan disciplinados y obedientes?. No parece normal, siempre en las clases hay alumnos discrepantes, no tanto con el trabajo a realizar, sino con las soluciones que se plantean. Hasta ahora no se ha demostrado que las soluciones de la maestra y los alumnos obedientes den sus frutos. ¿Qué pasaría si un alumno discrepante plantea otras soluciones y las pone en práctica en su país?, pues no parece que las soluciones que, de nuevo, se proponen por parte de Alemania para impulsar el crecimiento vayan a dar frutos.
    Muchas gracias por tus explicaciones semanales,
    MCM

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  2. Querida MCM,
    Hoy por hoy, creo que la única solución discrepante y posible es salir del euro. Aunque hay quien dice que no pasa nada, eso da un poco de miedo y, además, supondría distanciarnos del proyecto europeo que, pese a sus sombras, me sigue pareciendo apetecible.
    La otra vía es la que parece que se va abriendo camino: complementar las políticas de austeridad con un programa de crecimiento. Las cifras que se van mencionando me parecen insuficientes pero, al menos, son pasos en la dirección correcta.
    Las gracias te las debo a ti, por tu generosidad al leer y comentar mis "memoriales"
    Un cordial saludo

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  3. Querido Arbitrista,
    ¡Enhorabuena por tu didáctica disertación sobre las CCAA!
    Como mi ignorancia es enciclopédica, me pregunto: ¿están Alemania y sus acólitos actuando racionalmente en esta coyuntura? Si así fuera, ¿a corto o largo plazo? ¿Qué podemos hacer en esta tesitura para evitar nuestro colapso económico y mantener la UE?
    ¡No pongas en peligro tu recuperación, pese a lo mucho queaprendo contigo!
    Un abrazo,
    Rafa

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    1. Querido Rafa,
      Me vas a permitir que reserve la respuesta detallada a esta inteligente pregunta para un próximo post cuyo título ya tengo decidido. Será: "Las cuentas de la canciller"
      La respuesta corta es: Si (están actuando racionalmente). A corto (plazo) y corriendo un estremecedor riesgo de tensar excesivamente la cuerda. Poco (podemos hacer): apenas hay variables en nuestras manos salvo, quizá, la posibilidad de hacer que todo salte por los aires.
      Espero que esta telegráfica y un tanto misteriosa respuesta te motive para leer este post futuro.
      Un abrazo,

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